viernes 03 de julio de 2026 - Edición Nº2767

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Nicolás Ramírez, el joven de Villa Corina que apuesta a la música

13:30 |Tiene 18 años y estudia bandoneón en la Escuela de Música Popular de Avellaneda. Una carta que escribió durante un acto escolar le abrió las puertas para grabar sus canciones, pero todavía enfrenta un desafío que condiciona su formación: no cuenta con un instrumento propio para practicar.


Desde que era un chico encontró en la música una forma de expresar lo que siente. Cantó en bares junto a su padre, actuó en escenarios, participó de certámenes y hoy continúa ampliando su formación. "Mi sueño es vivir de la música y ser un artista muy grande el día de mañana". Esa frase quedó escrita en una carta que el mismo entregó en mano al intendente de Avellaneda durante el acto por el 90° aniversario de la Escuela San Vicente de Paúl. Lo que parecía un simple mensaje terminó convirtiéndose en una oportunidad inesperada: días después recibió el llamado de la Secretaría de Cultura para grabar gratuitamente sus canciones en la Sala de Grabación del Centro Municipal de Arte.

 

 

Aunque ese reconocimiento impulsó su camino artístico, Nicolás todavía enfrenta una dificultad que atraviesa su presente. Este año comenzó a estudiar bandoneón en la Escuela de Música Popular de Avellaneda porque buscaba un instrumento que lo desafiara y profundizara su vínculo con el folklore. Sin embargo, no posee uno propio. La institución le presta un bandoneón durante las clases, pero al terminar la jornada debe devolverlo, por lo que no puede practicar en su casa con la continuidad que requiere el aprendizaje.

La música llegó mucho antes de esa etapa. A los seis años comenzó a cantar junto a su padre, guitarrista, en bares, restaurantes y peñas. Aquellas primeras actuaciones despertaron una pasión que nunca abandonó. Más adelante asistió a talleres de guitarra y canto en centros culturales del barrio, aunque en ese momento dejó las clases. Tiempo después retomó el instrumento por iniciativa propia y encontró una nueva manera de desarrollar su sensibilidad artística.

 

 

Su formación tampoco se limita a las aulas. Cada sábado participa en los talleres musicales del Cottolengo Don Orione, donde acompaña con su guitarra las actividades del espacio. Además integra la Orquesta Ribera Sur y comparte un proyecto con otros jóvenes músicos que busca incorporar nuevos integrantes e instrumentos para enriquecer la propuesta.

El crecimiento artístico también implicó superar desafíos personales. Para dejar atrás la timidez decidió cantar en colectivos con su guitarra y, más tarde, hacerlo sobre la calle Corrientes frente a personas que no conocía. "Yo pienso que no hay que tener vergüenza y hay que hacerlo de una", afirma sobre esas experiencias que fortalecieron su confianza arriba del escenario.

Su recorrido incluye participaciones en el Pre Cosquín y distintos programas de televisión dedicados a nuevos talentos. También fue convocado para presentarse en el acto oficial por el 25 de Mayo en Avellaneda, donde compartió la jornada artística con Bruno Arias. Entre los artistas que más lo inspiran menciona al Chaqueño Palavecino, Hernán Figueroa Reyes, Maggie Cullen y el grupo Piso 21.

 

Mientras estudia inglés por recomendación de su familia como una alternativa laboral para el futuro, Nicolás no deja de proyectar su carrera artística. La carta que escribió en la escuela demostró que las oportunidades pueden aparecer cuando menos se esperan. Ahora el próximo paso depende de una herramienta indispensable: conseguir un bandoneón propio para seguir estudiando y acercarse, cada día un poco más, al sueño que persigue desde la infancia.

 

 

 

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