Romina Oviedo Pérez tenía una vida cómoda y estructurada en CABA. Ya que tocaba la viola en importantes conciertos, atendía a sus clientes en temas contables y jurídicos, cursaba un máster en administración de negocios y disfrutaba de los rituales familiares y salidas con amigas.
Sin embargo, una voz interior le decía que su lugar en el mundo estaba lejos del Obelisco. Haciéndose eco de ella, tres años atrás, la sagitariana de 48 años vendió su automóvil, armó las valijas y tomó un vuelo, que la transportó, junto a su esposo y tres hijos, hasta el aeropuerto internacional de Miami, para luego establecerse en la zona de Orlando, en Estados Unidos.
Desde allí, auto de alquiler mediante, cargada de adrenalina, felicidad e incertidumbre, Romina se dirigió hasta una de las propiedades que había rentado en la exclusiva zona de Florida central. “Nosotros emigramos sin conocer absolutamente a nadie en el lugar al que íbamos, nos teníamos solo a nosotros cinco y eso nos hizo crecer y unirnos mucho más, tanto de manera individual y como familia”, reconoce.
En las maletas no estaba la compañera de infinitos viajes: la viola. Fundamentalmente, porque se había tomado un momentáneo descanso artístico. “Desde que salí del país no volví a tocar profesionalmente; tampoco en forma amateur. El instrumento quedó guardado en Argentina”, afirma con nostalgia admitiendo que “me gustaría volver a tocar, pero no en forma profesional, sino por placer”.
La decisión tenía que ver con el inicio de una nueva etapa profesional, centrada en el servicio contable e impositivo personalizado. “Una de las más desafiantes, hasta ahora en mi vida personal, no solo por todo lo que implica vivir y comenzar profesionalmente en otro país desde cero, sino por la adaptación profesional a las nuevas reglas de la nación y del mercado”, sostiene Romina.
En un principio, lo hacía desde una franquicia adquirida en Estados Unidos, tiempo antes de instalarse en eses país. Pero su idea de máxima era gestar la empresa que tenía en mente. Con valor y osadía, la argentina fundo OPC TAXES, una firma especializada en soluciones tributarias y contables, tanto para personas como para empresas.
No fue una tarea sencilla dar el puntapié inicial. “Costó mucho el arranque. Porque éramos nuevos en USA y, al ser una nación en donde el crédito y la confianza se construye con el tiempo, nos pedían sumas exorbitantes para alquilar una oficina y hasta un año entero de adelantos”, rememora la CEO comentando detalles de sus servicios.
“Ayudamos a cumplir con todas las obligaciones fiscales de manera segura y muy personalizada a argentinos y latinoamericanos que deseen invertir o instalarse en cualquiera de los estados. Simultáneamente, asesoro a profesionales, emprendedores, desarrolladores de software y directivos de multinacionales”, remarca con satisfacción.
Como contadora y abogada, con un máster en negocios y una especialización en impuestos de Estados Unidos, pronto logró ganarse un lugar propio en el competitivo mundo laboral. “La clave es que sigo estudiando y ampliando los conocimientos para crecer más en mi rubro y brindar un mejor asesoramiento y servicio a mis clientes”, sostiene quien está a punto de obtener un máster en Derecho, en la Universidad de Dayton, en Ohio.
Tanta dedicación, esfuerzo y permanente capacitación tiene sus recompensas. Porque la American Bar Association (ABA), una institución que se asemeja al colegio de abogados en USA, acaba de incorporarla como miembro de la misma. “Me da la posibilidad de participar en varios comités con diferentes temáticas”, revela la profesional que ya integraba American Immigration Lawyers Association (AILA), la principal organización profesional para los abogados de la nación más extensa de América del Norte.
Romina Oviedo Pérez nació el sábado 9 de diciembre de 1977 en el barrio porteño de Caballito, a pasos de un pulmón verde, el Parque Rivadavia. Pero fue migrando de vecindario en vecindario, dentro de la ciudad. Por ende, cursó la primaria en diversas instituciones educativas. Aunque el diploma de la secundaria lo obtuvo en el Instituto de Enseñanza Superior en Lenguas Vivas “Juan Ramon Fernández”. “Siempre fui demasiado estudiosa o traga”, admite sonriendo la hermana mayor de un ingeniero electrónico.
Era la época en la que, paralelamente, estudiaba música en el Conservatorio Nacional. “Por la tarde, cursaba piano y viola. De este último instrumento, me enamoré de entrada. Al punto que, me recibí a los 20 años”, puntualiza la música que, casi en forma inmediata, ingresó por concurso abierto y público a la Orquesta de Cámara del Congreso de la Nación “de la cual fue solista de viola por más de 12 años”.
Por su talento y capacidad de transmitir emociones, la violista fue integrante por la Orquesta Juvenil Académica del Teatro Colón (desde 1999 y hasta el 2000, posibilitando una gira musical europea por Londres y Alemania). Posteriormente, integró la Orquesta Estable del Teatro Colon (desde el 2008 y hasta el 2013), como contratada. Lo que le permitió hacer numerosas giras nacionales e internacionales y tocar con estrellas globales, como los tenores Plácido Domingo y José Carreras, y la pianista Martha Argerich, entre otros.
Al igual que sus compañeras de la secundaria, Romina quería tener títulos universitarios. Para ello, optó por estudiar dos carreras al mismo tiempo: contador público y abogacía. “Elegí cursar en la UADE por un tema práctico y porque esta universidad era pionera en la modalidad”, asegura la profesional que tras recibirse efectuó un posgrado en la UBA.
Gracias a la música, la esposa de Alejandro (clarinetista y desarrollador de software) y madre de tres hijos (Lucía, de 12; Santiago, de 14, y Francisco, de 17 años) pudo pagarse los estudios universitarios, recibir becas nacionales (de la Fundación Antorchas) e internacionales (del gobierno italiano, que le posibilitó residir un año en la península, llegando a tocar para el Papa Benedicto XVI, en la “Sala Nervi” del Vaticano) y hasta comprarse un inmueble. “Por mucho tiempo, la música fue mi trabajo principal”, subraya la migrante que no ha perdido el ritual del mate en la oficina.
Inquieta y multifacética, Romina acaba de publicar su primer libro “Tu empresa en USA, manual del emprendedor extranjero”. Se trata de una guía práctica para crear, operar y escalar el negocio en Estados Unidos sin residir en el país.
“El mercado estadounidense no es complicado. Es lógico. Cuando conocés las reglas, todo se vuelve predecible”, asegura la autora que, valiéndose de su experiencia internacional, presenta un método claro y aplicable para que los inversores extranjeros puedan estructurar su negocio en USA con coherencia legal, fiscal y operativa.
“Cualquier emprendedor puede ofrecer sus productos o servicios dentro de un mercado gigante, como es el de Estados Unidos, sin necesidad de establecerse ni migrar a ese país. En definitiva, puede dirigir su empresa desde su casa u oficina, eligiendo la estructura, conociendo las reglas del juego desde el comienzo y estar siempre al día con los impuestos y obligaciones”, destaca la experta.
La primera edición, que se puede adquirir por Amazon, está publicada en español para emprendedores hispanoparlantes. “No se trata de un libro teórico. Es un manual de implementación. Está pensado para freelancers y consultores que quieren cobrar en dólares y profesionalizar su imagen a nivel internacional; dueños de e-commerce y dropshipping; nómadas digitales que necesitan una estructura liviana y eficiente, y emprendedores que buscan inversión o expansión global”, concluye la doctora Romina Oviedo Pérez adelantando que próximamente la publicación estará en librerías físicas.
Para tener más datos, consultar el Instagram: @opctaxes | Visitar https://opctaxes.com o ingresar al Linkedin: https://www.linkedin.com/in/romina-oviedo-b2407822/