lunes 02 de marzo de 2026 - Edición Nº2644

Universidades | 2 mar 2026

Universidad de FLORES

Therian en las aulas: qué dicen los especialistas sobre identidad y adolescencia en tiempos digitales

13:10 |¿Se trata de una moda? ¿De un trastorno? ¿De una etapa evolutiva esperable? Desde la psicopedagogía, el análisis se aleja de las etiquetas rápidas y propone otra pregunta: ¿qué función cumple esta identificación en el desarrollo subjetivo?


 

En los últimos meses comenzó a circular con fuerza en redes sociales el término therian, utilizado por jóvenes que experimentan una identificación con un animal no humano en un plano simbólico, psicológico o vivencial. Videos, comunidades digitales y foros amplifican un fenómeno que genera preguntas en familias y escuelas.

¿Se trata de una moda? ¿De un trastorno? ¿De una etapa evolutiva esperable? Desde la psicopedagogía, el análisis se aleja de las etiquetas rápidas y propone otra pregunta: ¿qué función cumple esta identificación en el desarrollo subjetivo?

“La rareza no es sinónimo de patología. Lo que debemos observar es si hay sufrimiento, aislamiento o pérdida del juicio de realidad”, explica Giselle Granieri, Licenciada en Psicopedagogía y Directora de la carrera de Psicopedagogía de UFLO Universidad.

Cuando “ser un animal” forma parte del desarrollo

En la infancia, identificarse con animales no es algo nuevo ni alarmante. Para la especialista, durante el período preoperatorio descrito por Jean Piaget, entre los 2 y 7 años, el pensamiento es esencialmente simbólico. El juego de “ser un tigre” o “ser un gato” permite elaborar emociones, ensayar roles y construir identidad.

“El niño no está negando su humanidad. Está usando la metáfora para organizar su experiencia emocional. Eso es un indicador de que la función simbólica está activa”, señala Granieri.

El juego simbólico permite elaborar miedos, ampliar el lenguaje y fortalecer la construcción del yo. En este sentido, la identificación animal en la infancia forma parte del desarrollo esperable.

Adolescencia: identidad y pertenencia en red

El fenómeno adquiere otra densidad en la adolescencia. Según Erik Erikson, esta etapa está atravesada por la búsqueda de identidad y la necesidad de pertenencia. Hoy, las redes sociales amplifican ese proceso: las identidades se nombran, se comparten y encuentran validación inmediata.

“La pregunta no es si la identificación es extraña, sino si se sostiene el juicio de realidad y si la vivencia genera sufrimiento o aislamiento”, afirma la directora.

En este punto, la diferencia entre metáfora y literalidad resulta clave. No es lo mismo decir “me siento como un lobo porque soy solitario” que afirmar “no soy humano, soy un lobo” explicó Granieri. La primera expresión mantiene el anclaje simbólico; la segunda puede requerir mayor análisis clínico si implica rigidez o desconexión de la realidad compartida.

Escuela, límites simbólicos y acompañamiento

Lejos de promover estigmatización, los especialistas advierten que el abordaje debe ser cuidadoso. El fenómeno therian no constituye en sí mismo un trastorno según los manuales diagnósticos internacionales. Sin embargo, la presencia de angustia intensa, aislamiento social marcado o impacto en el rendimiento académico puede indicar la necesidad de acompañamiento profesional.

“La tarea no es clasificar. Es sostener procesos. Escuchar sin ridiculizar, nombrar sin patologizar apresuradamente y mantener límites simbólicos claros”, sostiene Granieri.

Desde la mirada psicopedagógica, la escuela ocupa un rol central en fortalecer el lenguaje, la capacidad narrativa y el pensamiento crítico. La inclusión no implica validar acríticamente toda autodefinición, sino generar condiciones para que cada estudiante pueda elaborar su identidad en diálogo con otros y con la cultura.

Identidad y Educación Sexual Integral

El fenómeno también puede abordarse dentro del marco de la Educación Sexual Integral (ESI), que promueve la construcción de identidad, el respeto por la diversidad y el pensamiento crítico.

Trabajar estos temas en el aula permite reflexionar sobre cómo influyen los grupos en la autopercepción, cuál es la diferencia entre sentir, imaginar y afirmar, y qué impacto tienen las redes sociales en la construcción subjetiva.

En tiempos donde las identidades circulan a gran velocidad y encuentran eco inmediato en comunidades digitales, la psicopedagogía aporta herramientas para comprender estos procesos sin alarmismo ni simplificación.

“Más allá de las etiquetas, lo que está en juego no es ‘ser o no ser un animal’, sino la manera en que cada sujeto construye su identidad en relación con otros. Y ese proceso, siempre, es educativo”, concluye la especialista.

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