OTROS | 25 SEP 2026

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Mes del Corazón: pequeños hábitos que pueden ayudar a cuidar la salud cardiovascular

En este contexto, especialistas destacan la importancia de incorporar hábitos saludables que puedan sostenerse en el tiempo y actuar sobre factores de riesgo como la hipertensión y el consumo excesivo de sodio.




Buenos Aires, septiembre de 2026 - Cuidar la salud cardiovascular no implica necesariamente hacer grandes cambios de un día para el otro. Muchas de las decisiones que tomamos a diario pueden contribuir a construir hábitos más saludables y sostenidos en el tiempo y ayudar a reducir factores de riesgo cardiovascular.

Según las últimas Estadísticas Vitales de la Dirección de Estadísticas e Información en Salud (DEIS) del Ministerio de Salud de la Nación, en 2024 las enfermedades del sistema circulatorio representaron el 27,9% de las defunciones registradas en el país.  

“Cuando hablamos de prevención, muchas veces pensamos en cambios difíciles de sostener. Sin embargo, hay conductas concretas que podemos incorporar progresivamente a nuestra rutina y que forman parte de un patrón de vida saludable”, explica Carolina Arriva, médica especialista en Cardiología y asesora de Glaciar Baja en Sodio.

Entre ellas, la especialista destaca:

  • Priorizar alimentos frescos y una alimentación variada: Frutas, verduras, legumbres y otros alimentos pueden ocupar un lugar más importante dentro de la alimentación cotidiana, mientras que conviene moderar el consumo de productos con alto contenido de sodio.

  • Aprender a comparar etiquetas: Incorporar el hábito de revisar la información nutricional permite conocer mejor lo que consumimos y comparar productos similares. En el caso del sodio, este dato puede ser especialmente útil para quienes buscan moderar su ingesta.

  • Prestar atención al contenido de sodio de las comidas: Algunas preparaciones y productos de consumo cotidiano pueden aportar cantidades importantes de sodio, incluso cuando no agregamos sal al momento de comer. Ser conscientes de este aspecto también forma parte de una estrategia para moderar su consumo.

  • Buscar otras formas de potenciar el sabor: Hierbas, especias, ajo o limón pueden ayudar a reducir la dependencia de la sal al momento de cocinar y hacer más fácil sostener cambios en el tiempo.

 

“La reducción del sodio es una herramienta concreta para mejorar el control de la presión arterial, especialmente en las personas con hipertensión, pero debe formar parte de un abordaje integral. Una alimentación saludable y la actividad física son pilares del cuidado cardiovascular”, señala la Dra. Arriva.

Desde la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) destacan también el impacto que puede tener la reducción del sodio sobre la presión arterial. Según el Consenso de Hipertensión Arterial de la entidad, disminuir su consumo puede contribuir a reducir la presión arterial sistólica, es decir, el valor más alto de la medición de la presión arterial, en aproximadamente 2 a 8 mmHg.

El sodio, más allá del salero

Uno de los desafíos para moderar su consumo es que el sodio no siempre se percibe en el momento de comer. Además de la sal que agregamos en casa, puede estar presente en alimentos como panes, quesos, fiambres, embutidos, snacks, salsas, aderezos, comidas preparadas y productos congelados.

Por eso, no utilizar el salero no necesariamente significa consumir poco sodio.

“Lo importante es pensar en el conjunto de la alimentación. No se trata de eliminar el sodio, que es un nutriente esencial, sino de evitar un consumo excesivo y sostenido”, explica la especialista.

La Organización Mundial de la Salud recomienda que los adultos consuman menos de 2.000 mg de sodio por día. En este contexto, revisar las etiquetas y prestar atención a las fuentes de sodio de la alimentación cotidiana son herramientas concretas para tomar decisiones más informadas.

El agua también puede formar parte de esas decisiones. Su composición mineral puede variar y, al momento de elegir, revisar cuánto sodio aporta por litro permite considerar ese aporte dentro del consumo total de sodio del día.

“Una elección puntual no define nuestra salud cardiovascular. Lo que genera una diferencia es la combinación de hábitos que podemos sostener a lo largo del tiempo”, concluye la Dra. Arriva.

En el marco del Mes del Corazón, la propuesta es incorporar la prevención a la vida cotidiana a partir de decisiones simples: conocer lo que consumimos, revisar nuestros hábitos y hacer cambios que podamos mantener en el tiempo.